Palabras del Ministro de Cultura en la entrega de la Medalla de las Bellas Artes a Victorino Martín

Primero de junio de 1982, desfila la tarde tibia, un júbilo vocinglero sacude el ruedo, la Puerta Grande abierta de par en par, Esplá, Ruiz Miguel, Palomar. Las Ventas, la misma plaza en la que Velador vivirá siempre. La llaman hoy la “corrida del siglo”. Victorino Martín Andrés, junto a los diestros, a hombros, Madrid se rinde al hierro que lleva su nombre.

Un Victorino requiere una faena corta, de muletazo recto y preciso, exige un viaje largo y no permite errores. El singularísimo encaste Saltillo-Albaserrada ha cincelado capotes de púrpura y eternidad en el bronce de las tardes, las mismas vísperas que han hecho de la tauromaquia, un arte.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s