Las cifras clave para entender la situación de la Fiesta en Francia

Julien Aubert ha preparado un informe sobre la evolución de la Tauromaquia en la República de Francia. En su opinión, aunque el país galo “está considerado como un país de referencia en lo tocante a la gestión de su patrimonio cultural taurino”, también es cierto que el país “sufre desde 2003 una profunda crisis”, traducida principalmente en una declive en el número de festejos celebrados.

Los estudios consultados por Aubert para su informe son varios. Por un lado, cita los estudios realizados por el periodista Marc Lavie en Le courrier de Céret,  así como la revista francesa Semana Grande o el semanario español Aplausos. A partir de esos datos, Aubert quiere “desvelar algunas de als claves que permiten entener por qué se ha llegado a una situación delicada y preocupante”, lo que ayudaría al sector a reflexionar y así mejorar la tarea de proteger la herencia taurina que hemos recibido de generaciones anteriores.

A continuación reproducimos los fragmentos más relevantes del estudio que Aubert ha preparado para La Economía del Toro. Pueden seguir al autor en su cuenta de Twitter.

Francia toca techo en 2003

Durante los últimos 30 años, la temporada más importante que vivió Francia en cuanto a números de festejos celebrados (corridas de toros, corridas de rejones, novilladas) fue la del año 2003. Aquella temporada, se celebraron 89 corridas de toros, cifra que no ha vuelto a ser alcanzada y que suponía un crecimiento próximo al 50% en un periodo de diez años (60 corridas en 1993, 89 en 2003). Durante este periodo también se multiplica por nueve el número de corridas de rejones organizadas en Francia. 

En el año 2004, empieza lenta y sensiblemente la reducción de festejos mayores : se celebra una corrida de toros menos que en 2003 y el ámbito de las corridas de rejones pierde un 22%. Las novilladas crecen ligeramente por una sencilla razón: el mercado tiende a absorber la crisis naciente y opta por sustituir corridas de toros por festejos picados.

Año tras año se sigue acentuando la crisis económica y la disminución de festejos taurinos mayores en el territorio francés sigue su curso hasta la temporada 2013. Este dramático periodo se puede resumir con los siguientes datos :

– Entre el año 2003 y el 2013, la reducción global de festejos taurinos mayores se sitúa en torno al 25%.

– Entre el año 2003 y el 2013, el número de corridas de toros disminuye de un 22%.

– En la temporada 2014, una sensible mejoría reduce esta disminución total al 17%.

– Entre el año 2003 y el 2013, el descenso del número de novilladas picadas celebradas en Francia alcanza un 26%.

– Entre el año 2003 y el 2013, el sector más afectado por la crisis es el de los festejos de rejones: se reduce un 61%, una caída drástica.

Festejos taurinos en Francia

UN GRAVE PROBLEMA: EL CIERRE DE PLAZAS

Durante los últimos 30 años, Francia ha perdido al menos 28 ciudades taurinas donde, hasta entonces, se celebraban festejos taurinos mayores y menores. Dado el limitado número de Ciudades taurinas, concentradas en la mitad sur del país, la desaparición de las tradiciones taurinas en estas 28 villas es realmente dramática desde el punto de visto patrimonial, cultural y legal.

El derecho francés autoriza la celebración de festejos taurinos exclusivamente en las localidades donde se demuestre la existencia de una tradición local ininterrumpida. Volver a abrir sus plazas de toros será, por tanto, un reto sumamente complicado en ciertos casos, por no decir imposible en otros. De hecho, muchas de esas ciudades ya no tienen plaza de toros.

Sin lugar a dudas, el crecimiento de las grandes ferias francesas durante estos 30 últimos años tuvo tendencia a poner de relieve la buena salud de un número reducido de plazas de toros pero también tapó la sangría importante que sufría el patrimonio cultural taurino francés en el circuito menor, al perder terreno en más de 28 ciudades.

El análisis concreto de la desaparición de la tradición taurina en aquellas ciudades desvela algunas de las claves que permiten entender cómo y por qué ocurrió. Gran parte de las plazas cerradas a finales de la segunda mitad del siglo XX estaban ubicadas en las zonas costeras del sureste y del suroeste.

Al mismo tiempo que se cerraron varias plazas de toros en Cataluña, desaparecieron los festejos taurinos hasta entonces organizados en los cosos de la costa del mediterráneo.

¿Por qué se acabaron cerrando aquellas plazas? Principalmente por dos razones:

– En primer lugar porque los festejos organizados no supieron conservar su atractivo y porque se menospreció la calidad de los mismos, aprovechando la afluencia turística del verano.
– En segundo lugar, porque la cultura taurina no consiguió arraigarse con fuerza en las localidades mencionadas. La gran mayoría de las plazas de toros que a partir de entonces siguieron dando festejos fueron aquellas que presentaban un profundo arraigo en la cultura taurina: las plazas de toros cercanas a la zona de la Camarga, donde se cría desde siempre el toro de raza camargués, y los cosos situados en territorios que conservaban la tradición de las corridas landesas lograron mantenerse y desarrollar su actividad.

LUCHANDO CONTRA LA CRISIS

En la actualidad, varias plazas de toros francesas de menor importancia están afrontando la crisis económica y cultural a duras penas. Muchas veces atacadas por los antitaurinos radicales, precisamente por ser las más débiles, esas plazas de toros necesitan urgentemente una protección para evitar que la cultura taurina se siga amorcillando.

Además de esta importante pérdida de ciudades taurinas, han desaparecido durante la segunda mitad del siglo XX los espectáculos taurinos itinerantes.

Estos espectáculos menores participaron de forma activa en la promoción de la cultura taurina en pueblos y ciudades del hexágono, principalmente en los años 50 y 60. Permitían el aprendizaje de los jóvenes toreros franceses y españoles y abrían un mercado secundario para las ganaderías nacionales.

Ciudades como Marsella, Luchon, Pamiers, Gabarret, Aubagne, Tarbes, Vallauris, Saint-Gaudens, Fos-sur-Mer, Autun, Sète, Marignane o un caso más sorprendente como es la célebre villa de Cannes pudieron disfrutar de la celebración de festejos taurinos en aquella época (novilladas picadas y festivales). Aquello ocurría gracias a personas como Fernand Gidde o Camille Paulard, empresarios que se dedicaron, entre otras cosas, a trasladar la cultura taurina por todo el territorio francés.

ASISTENCIA A LAS CORRIDAS DE TOROS

A partir de los datos publicados por Marc Lavie en su revista Semana Grande, se puede hacer una estimación optimista de la asistencia del público a las corridas de toros y a las novilladas celebradas durante la temporada 2014 en Francia.

Se estima la asistencia de 324 000 personas a las corridas de toros celebradas en Francia durante la temporada 2014. En cuanto a las novilladas con picadores, la asistencia de público se aproxima a los 60 000 espectadores, para un total de 33 novilladas picadas.

En total, serían 382.500 los espectadores que asistieron a los festejos taurinos organizados en Francia durante el año 2014.

Toros Asistencia Francia

2014: ¿UNA RECUPERACIÓN ESPERANZADORA?

Durante la temporada 2014, pudimos comprobar un ligero incremento del número de festejos taurinos celebrados, generado por la organización de cinco corridas de toros más que durante el año 2013. Se calcula un aumento del 6% con respecto al año 2013.

Si el dato es un motivo de satisfacción, debe considerarse desde cierta distancia crítica: el empeoramiento de la situación económica del país, la ausencia de crecimiento, el importante incremento del paro y la política de reducción del déficit llevada a cabo a todos los niveles del estado tienden a minorar las ilusiones que puedan generar estos datos.

En efecto, en el año 2014 el número de novilladas picadas y de festejos de rejones organizados en el hexágono volvió a reducirse, sensiblemente por cierto. Las previsiones que se pueden hacer en este momento no son especialmente esperanzadores: varias plazas de toros han anunciado una reducción del número de festejos que organizarán a lo largo de la temporada 2015.

Nîmes pierde dos corridas de toros, Palavas reduce su feria a una sola corrida (hasta ahora celebraba al menos dos corridas de toros), y Beaucaire sustituye la corrida de toros que solía organizar por una única novillada picada. Una sola excepción: Istres añade una corrida de toros con acento francés a su cartelería. Con capacidad para acoger a 3000 personas, la plaza de toros de Istres ambicionaría optimizar la rentabilidad de su feria de junio.

Uno de los datos que, sin embargo, es esperanzador es la reapertura de varias plazas de toros como Frejus y Fourques para la celebración de novilladas sin picadores a lo largo de la temporada 2014. Uno de los grandes retos que habrá que lograr en los próximos años consistirá en afianzar la cultura taurina en aquellas ciudades en las que peligra su perpetuación.

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