La Tauromaquia, una inyección de 180 millones para la Comunidad Valenciana

Interesante informe de la Consejería de Gobernación de la Comunidad Valenciana, recogido en el diario Las Provincias:

La Consejería de Gobernación ha realizado un análisis de la situación taurina de los últimos años -prácticamente una década- y los técnicos han llegado a la conclusión de que todo lo que rodea a los astados genera de media anual un impacto económico que supera los 180 millones de euros.

Como es lógico, la crisis que atraviesa el país en los últimos años no ha pasado desapercibida, aunque el público no ha dejado de acudir a los festejos, tanto en las plazas como en los bous al carrer. “Somos el segundo espectáculo de masas en la Comunitat”, destacan varios de los expertos consultados.

Detrás de cada corrida o de cada suelta de vaquillas, existe un trabajo ligado a muchas horas y que, obviamente, repercute económicamente. No sólo hay toreros y ganaderos, también trabajan sanitarios, veterinarios, compañías aseguradoras, ambulancias o empresas que alquilan plazas y elementos de cierre, así como es beneficioso para la hostelería y la llegada de turistas. En este sentido, Gobernación estima que genera 6.300 empleos.

Los festejos mayores (corridas, rejones, novilladas, etc.) venían reduciéndose en los últimos años, aunque según señalan los expertos en 2014 han crecido ligeramente. “Hubo unos años (los de bonanza) que en España se llegaron a celebrar más de 700. Sin embargo, la media siempre ha estado en torno a los 550, que es la cifra que se da actualmente”, explica Daniel Ramos, uno de los pocos criadores de reses de lidia en la región.

En ese sentido, Ignacio Lloret destaca que el “mundo del toro no se encuentra en peor situación que otros, más bien al contrario. La prueba de ello es la gran cantidad de asistentes que hay en las plazas”. Durante las grandes ferias (Fogueres, Fallas, Magdalena), la media supera los 6.000 espectadores “y en los días grandes se llenan las gradas. Para Fallas, habrá cuatro días al menos que estén al completo”. En esas fechas, la actividad en los alrededores de los cosos es elevada (también en la Feria de Julio de Valencia). Así, “mucha gente que viene a los toros se queda a dormir y cerca de un millar de madrileños coge el AVE para ver las corridas de Fallas”. Los datos que maneja Gobernación resaltan que los hosteleros sitúan el gasto medio de los asistentes a los festejos (tanto grandes ferias como otras actividades) en 15 euros, de modo que el resultado es un impacto económico que supera los 6 millones. 

En la Comunitat encontramos 18 plazas fijas, aunque sólo una de primera categoría, más cuatro portátiles. De éstas, la más importante de España se monta en Algemesí. Pero no sólo hay que ver lo que sucede en los ruedos, sino también a su alrededor. El seguro en una plaza de primera cuesta 1,5 millones de media, mientras que en las de tercera, 300.500 euros. Por su parte, el servicio médico quirúrgico puede alcanzar los 3.000 euros diarios. En definitiva, los expertos de la Consejería estiman que los toros de lidia dejan un volumen económico de 137 millones anuales.

El resto lo producen los bous al carrer. Sin duda, el mayor atractivo. Como se puede ver en el gráfico adjunto, la Comunitat vive como nadie este tipo de festejos. De hecho, prácticamente la mitad de los que hubo durante 2013 en toda España, se llevaron a cabo en la región. “El impacto económico que ofrecen es real”, afirma con rotundidad Vicent Nogueroles, presidente de la recién creada Unión Taurina de la Comunitat (UTCV) que se presenta en sociedad en los próximos días. “Sólo hay que ver que existen 4.000 empresas que viven directamente de ello”.

En la Consejería de Gobernación tienen registradas 142 explotaciones de ganado bovino bravo de bous al carrer, en las que trabajan entre dos y cuatro personas en cada una, lo que supone más de 300 profesionales del sector. El arrendamiento de reses ofrece una oscilación considerable de precios, entre 400 y 2.000 euros dependiendo de los festejos que se vayan a celebrar. De este modo, los técnicos de consejería estiman que si la media se puede situar en los 750 euros y, teniendo en cuenta que en la última década se celebran unos 6.000 anuales (hay que ver la evolución que siguen tras los casi 8.000 de 2014) el impacto de ingresos se traduce en 4,5 millones.

En definitiva, los bous al carrer se han convertido en la fiesta por excelencia en la región. Se celebran 2,39 festejos por día y localidad, lo que supondría 2.220 días de eventos taurinos. La hostelería de cada municipio es la gran beneficiada, pues congregan a 5.000 personas que se gastan 17,8 millones.

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