Sobre los niños en los toros: la Ley frena a los antitaurinos

No está prohibido que los niños acudan a los toros. La ley de 1991 sobre Potestades Administrativas en Materia de Espectáculos Taurinos no establece limitación alguna a este respecto. El único reglamento que recogía tal prohibición fue el que se aprobó en la dictadura de Primo de Rivera y una norma del Parlamento catalán. Posteriormente, en 1993, el Tribunal Supremo dictó una sentencia que derogaba la prohibición establecida en 1929.

En mayo del pasado año, el Gobierno respondió en el Parlamento a una diputada de Izquierda por Cataluña los Verdes que la ley 18 de noviembre 2013 para la Regulación de la Tauromaquia como Patrimonio Cultural “garantiza el derecho de todos los ciudadanos al acceso a las diferentes manifestaciones de la tauromaquia”. “Como derecho constitucional de todos los españoles, -añadía el Ejecutivo- el acceso a las manifestaciones de la tauromaquia, entre ellas y muy principalmente las corridas de toros, no puede ser restringido en aras a un fin carente de rango constitucional fundamental”.

También se refirió entonces el Gobierno a la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembre de 1989, y aseguró que esta, completada por el Convenio Europeo sobre el ejercicio de los derechos del niño, de 25 de enero de 1996, asegura “expresamente” a los menores el derecho a recibir informaciones e ideas de todo tipo y el respeto a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, además de establecer el derecho de los padres a guiar al niño en el ejercicio de su derecho de modo conforme a la evolución de sus facultades. Puntualizó, finalmente, que el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos consagra el derecho preferente de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

En el mismo sentido se expresó en este periódico en 2011 Arturo Canalda, entonces defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, quien afirmó que son los progenitores los que deben decidir cómo quieren educar a sus hijos. “No creo que un festejo taurino afecte negativamente a los niños, y estoy convencido de que existen contenidos televisivos terribles para los menores y no nos preocupan”, afirmó. “Soy partidario de menos prohibiciones y más responsabilidad paterna”.

FUENTE: Antonio Lorca, El País

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