INFORME: “El voto (anti) taurino y el 26-J”, por Vicente Royuela y La Economía del Toro

2015 fue un año electoral en España. Además de las elecciones generales de diciembre, en primavera tuvieron lugar elecciones municipales y autonómicas en numerosas regiones. En un número importante de zonas de España, un conjunto de partidos o coaliciones nuevas accedieron al poder y comenzaron un acoso a las fiestas con reses bravas que puso sobre aviso al sector taurino, que comenzó una campaña de defensa jurídica y de denuncia pública de estas acciones, que van en contra del sentimiento de un volumen importante de personas.

Por primera vez en nuestra cada vez menos joven democracia, en 2016 hemos tenido que volver a votar en unas elecciones generales después de escasos meses de fallida legislatura. Pese al enorme potencial del voto de la izquierda, el resultado de 2016 ha reforzado al partido en el gobierno mientras que la coalición entre Podemos e Izquierda Unida ha recabado menos votos de los esperados.

Articulistas de medios taurinos, e incluso artículos y noticas en la prensa generalista, han planteado la posibilidad de que las agresiones a la fiesta brava haya tenido que ver con el retroceso de los votos de los partidos que parecía que iban a cambiar la piel de toro de arriba abajo. Evidentemente, los motivos por los cuales las personas emitimos nuestros votos son múltiples y complejos y es difícil hacer elucubraciones sobre los motivos globales de los cambios electorales.

No obstante, en ocasiones los números permiten encontrar algunos rasgos globales que ayudan a entender el comportamiento de las sociedades. Para ello, hemos recogido información de los resultados en términos de número de votos por circunscripciones electorales en España en las elecciones de 2015 y 2016 y hemos desarrollado un ejercicio estadístico-econométrico para intentar extraer alguna evidencia.

EL ESTUDIO

Vaya por delante, que el resultado esperable es que el mundo de los toros es poco importante y que su impacto en los procesos electorales es simplemente nulo. Evidentemente, los comicios no se deciden por los toros. Y esto es de esperar que sea así en partidos de los cuales a se conoce su posición respecto a la fiesta de los toros (de tibio apoyo de unos, o de condescendencia de otros). El punto clave ha sido la intensidad del ataque a los festejos con reses bravas que han planteado desde las coaliciones varias apoyadas o lideradas por Podemos.

El ejercicio en concreto ha consistido en analizar el cambio en número de votos, así como en porcentaje, por circunscripción electoral, para cada uno de los cuatro partidos políticos en España con un volumen significativo de diputados en las cortes generales: PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos. Dicho cambio de apoyo electoral se ha contrastado con una serie de factores diversos: los votos previos de cada partido por circunscripción, la tasa de crecimiento económico provincial en 2015, el nivel de desempleo, una variable que mide el nivel de calidad institucional[1] que aproxima el nivel de corrupción en el territorio, el peso del sector agrícola en la economía provincial, y finalmente el volumen de actividad taurina, al que hemos añadido como controles una serie de variables ficticias de provincias no taurinas o tienen prohibidas las corridas de toros.

La actividad taurina la hemos aproximado utilizando el volumen de festejos mayores de 2015, el promedio de festejos entre 2010 y 2015 y el promedio entre 2000 y 2015. Igualmente hemos añadido el crecimiento de festejos entre 2012 y 2015 para comprobar si el factor dinámico pudiera ser un aspecto importante. Las variables se han utilizado en términos absolutos y en términos per capita.

Los modelos que han contabilizado el número de votos han utilizado las variables en niveles, mientras que los modelos que han empleado la proporción de votantes han considerado el logaritmo de los festejos, intentando capturar la elasticidad en términos relativos. En el apéndice se muestran las tablas con todas las estimaciones realizadas.[2]

CONCLUSIONES

De los resultados se extraen las siguientes conclusiones:

  • Ni PP ni PSOE han experimentado mayores o menores subidas de votos en circunscripciones electorales más o menos taurinas.
  • Ciudadanos tampoco aparece especialmente afectado por dimensiones taurinas. No obstante, en uno de los modelos se encuentra que observa un efecto de resistencia (cae menos su volumen de votos) en provincias con mayor actividad taurina en 2015.
  • Unidos Podemos ha bajado más el número absoluto de votos en provincias con mayor volumen de actividad taurina. Este resultado, que no se encuentra en el porcentaje de votos, está altamente influido en Madrid, región en la cual se ha evidenciado de manera notoria el ataque a la fiesta en diversas localidades, comenzando por la capital.

Todo esto puede perfectamente argumentarse como algo circunstancial, algo transitorio, o incluso como anecdótico. No obstante, entendemos que sí se puede afirmar que la beligerancia antitaurina no suma votos a los partidos que pretenden ser mayoritarios y con aspiraciones a gobernar. Pretender administrar los asuntos de todos implica que se debe contar también con aquellos ciudadanos, pagadores de impuestos, a los que nos gusta emocionarnos asistiendo a espectáculos donde la bravura es protagonista.

PACMA Y EL VOTO ANIMALISTA

Además de los partidos mayoritarios, hemos analizado también el comportamiento electoral del PACMA. Hay que indicar que esta opción política ha aumentado sus votos en prácticamente todas las circunscripciones electorales. En consecuencia, puede llegar a afirmarse que la actitud intransigente de Unidos Podemos contra la fiesta brava no le ha aportado más votos por esta vía. Los veganos y animalistas convencidos parece que prefieren sumarse a PACMA, pues constituye la opción más radical del anti-humanismo.

En análisis de los resultados electorales de este partido apuntan a un mayor crecimiento en provincias con menor actividad taurina, lo cual obliga a dar un toque de atención, ya que allá donde la fiesta tiene menor apoyo es justamente donde sus detractores crecen más. 

[1] Hemos incluido el European Index of Quality of Government: Charron, Nicholas, Lewis Dijkstra & Victor Lapuente. 2014. ‘Regional Governance Matters: Quality of Government within European Union Member States’, Regional Studies, 48(1): 68-90

[2] Las bases de datos y los programas que se han empleado están disponibles bajo petición.

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