Talavante da un golpe en la mesa (Crónica de la Corrida de Toros en Homenaje a Víctor Barrio, Valladolid – 4/9/2016)

La corrida de homenaje a Víctor Barrio que abrió la Feria de Nuestra Señora de San Lorenzo de Valladolid fun un auténtico festival de emociones. Ya de entrada, a las 18:10 y con 11.500 personas abarrotando los tendidos, una sentida, atronadora y cariñosa ovación acompañó a los seis espadas durante un emotivo paseíllo que reunió a seis de los espadas más importantes de los últimos tiempos.

El más veterano de ellos, Juan José Padilla, abría plaza con un toro de Juan Pedro Domecq que dio juego en el capote y se prestó a las birguerías del jerezano en la muleta. El Juan Pedro iba justo de fuerzas pero derrochaba clase en sus embestidas, suficiente para que Padilla lo probase por ambos pitones antes de pasaportarlo con una estocada caída.

Se hizo el silencio con la aparición de José Tomás, que se gustó a la verónica y asustó por chicuelinas. A la hora de la verdad, el toro de Núñez del Cuvillo cuajó una faena marcada por dos ejes: la pureza del toreo clásico y el pellizco de los adornos. Para redondear su faena, el de Galapagar habría necesitado que la nobleza del toro hubiese venido acompañada de un mayor recorrido. JT mató de volapié y con un golpe de verduguillo, paseando una oreja.

La tarde iba ganando en intensidad. Morante pidió un manguerazo antes de recibir a un Zalduendo que desde el primer momento siguió con celo el capote del andaluz. La despaciosidad de sus verónicas se fundió con el barroquismo de sus chicuelinas. El de la Puebla del Río destapó el tarro de las esencias con un arranque de faena arrebatado, rebosante de torería. Ahora un cambio de mano, ahora una trincherilla, ahora un afarolado… y la plaza a sus pies, claro. Un sonriente Morante supo mantener la intensidad creativa de la faena, salpicándola de adornos y suertes antiguas. Mató de estocada corta y fue premiado con dos orejas de ley.

Difícil papeleta la que tenía El Juli, obligado a echar más leña al fuego tras el arrebato morantista, pero la raza del madrileño está fuera de toda discusión y anticipar su triunfo sigue siendo apostar a caballo ganador. Así lo demostró con un toro de Domingo Hernández que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Primero el saludo capotero por julinas, luego el vistoso quite por zapopinas y ya en la muleta un toreo poderoso, de muleta arrastrada y trazo largo. El volapié le valió las dos orejas.

Llegó el turno de un Manzanares lanzado desde la Corrida de Beneficencia que se topó con el toro de menos posibilidades de la corrida. El alicantino fue ovacionado tras la bronca a un flojo ejemplar de Victoriano del Río que no hizo justicia al buen momento que atraviesa la ganadería madrileña.

Y cerraba la tarde Alejandro Talavante, que dio un golpe en la mesa firmando una faena para el recuerdo que le valió dos orejas y un rabo, trofeos que no se concedían en Pucela desde 1993. A veces se habla de la capacidad de “improvisación” del extremeño. Mejor haríamos en hablar de lo que verdaderamente hace cada tarde el torero extremeño: CREACIÓN, con mayúsculas. Su toreo se ha impregnado de todos los palos: clasicismo en sus hondísimos naturales, postmodernismo en sus arrucinas… y todo adornado con ese sabor mexicano con el que Talavante remata cada serie.

Seguro que Víctor Barrio lo habría disfrutado. Hoy, en Valladolid y en su honor, hemos vivido el toreo en plenitud.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s