Chopera, Lozano, Taurodelta y Simón Casas han pagado 120 millones por el canon de Las Ventas

Se abrió el debate sobre la reforma de la plaza de toros de Las Ventas. Sobre la mesa, la necesidad de adecuar un recinto visiblemente castigado por el paso del tiempo y claramente alejado de las comodidades que requiere un espectáculo de masas que, en pleno siglo XXI, convoca a casi un millón de espectadores por temporada.

Es de justicia que la Comunidad de Madrid actúe con valentía y proponga una reforma ambiciosa. Se trata de transformar la infraestructura, para ganar en accesibilidad, en seguridad y en comodidad. Y se trata de saldar una deuda histórica que se deriva de décadas en las que el sector taurino ha hecho aportaciones millonarias a la Administración, sin recibir por ello la atención merecida.

Si echamos la vista atrás y analizamos la época de 1981 a 2017 (Chopera, Lozano, Taurodelta y Plaza 1) vemos que las distintas empresas gestoras del coso han aportado a las arcas públicas 119,8 millones de euros en concepto de canon. Ese dinero, como es evidente, repercute a su vez en el bolsillo de los aficionados, obligados a financiar entradas más caras para que las empresas cumplan este compromiso fiscal.

El historial del canon de Las Ventas lo vemos en la siguiente gráfica.

UNA PLAZA PARA EL FUTURO

Un edificio protegido que alberta la máxima expresión de una disciplina artística reconocida como Patrimonio Cultural merece una apuesta seria. Aquí van algunas propuestas:

  • De entrada, la actuación no puede poner en jaque el trabajo de Plaza 1, ya que esto va en detrimento de los aficionados al toreo. El gobierno madrileño debe estudiar todas las vías legales posibles que ayuden a compensar el golpe que supone la necesidad de realizar estas obras. Al no poder realizar eventos no taurinos, la empresa de Simón Casas sufre un lucro cesante y se ve obligado a enfrentar una realidad financiera que contradice las condiciones bajo las que se adjudicó la explotación del coso.
  • En cuanto al aforo, la previsible reducción de asientos que exigen las normativas vigentes nos llevaría a una plaza con 5.000 asientos menos, según las fuentes consultadas por La Economía del Toro. Una posible vía para compensar este recorte es ganar filas de tendido con una reducción del ruedo, a la manera de la reforma de la plaza de Pamplona.
  • Para diseñar los tiempos de la obra, hay que adaptarse al calendario taurino, para que los aficionados no sufran las consecuencias de años de descuido por parte de la Administración. La temporada puede mover ligeramente algunas fechas puntuales, pero es fundamental que esté abierta entre finales de marzo y comienzos de octubre. Puntualmente, podría tener sentido estirar el arranque de alguna temporada hasta mayo o adelantar a septiembre el cierre del año. En la plaza de toros de El Puerto de Santa María se ha asumido una gran obra que exigió un recorte puntual y esporádico de la temporada, pero sería preferible evitar en la medida de lo posible este tipo de cambios.
  • Para asegurar el éxito de las actuaciones, hay que aunar las fuerzas del gobierno central, el autonómico y el local. Ahora mismo, la lógica política indica que el primer y segundo punto serán más sencillos que el tercero, ya que la actitud del PP hacia la tauromaquia es, de entrada, más favorable que la de Ahora Madrid. En cualquier caso, esta es una oportunidad de construir un gran consenso, especialmente si tenemos en cuenta que, más allá de diferencias electorales, Las Ventas merece una renovación por una cuestión logística y por un respeto a su condición de edificio histórico. Cabe solicitar fondos FEDER, y avanzar hacia un proyecto co-financiado por la Unión Europea, lo que permitiría aliviar el coste para las arcas públicas, si bien ya hemos establecido que las empresas taurinas han aportado 120 millones de canon desde 1981.

Desde La Economía del Toro seguiremos promoviendo este debate, desde el convencimiento de que esta reforma es necesaria, pero debe ir siempre a favor del toreo.

La Corrida de Asprona 2017 deja 50.000 euros de beneficio

La corrida de Asprona de 2017, celebrada en la plaza de toros de Albacete, dejó 316.290 euros de ingresos y tuvo 264.831 euros de gastos, arrojando un saldo positivo de 50.000 euros, que fue a parar a la asociación dedicada a la atención de personas con discapacidad intelectual.

Por el lado de los ingresos, la taquilla dejó 227.567 euros, la TV aportó 24.200 euros, la venta de carne supuso 3.000 euros, los donativos generaron 59.023 euros y la publicidad ascendió a 2.500 euros.

Por el lado de los gastos, pagar a los toreros supuso 187.000 euros, comprar los toros implicó 44.437 euros, cumplir con la Seguridad Social exigió 12.553 euros, hacer propaganda del festejo tuvo un coste de 7.325 euros, abrir la plaza costó 7.154 euros y asumir otros gastos se llevó 6.361 euros.

 

 

La asistencia a Las Ventas subió un 11% entre enero y junio de 2017

La tormenta institucional se cierne sobre la plaza de toros de Las Ventas. A lo largo de la mañana del 22 de junio se han publicado diversas informaciones sobre el futuro del primer coso. La imposibilidad de celebrar eventos no taurinos por deficiencias del histórico inmueble ha planteado la posible cancelación de la temporada 2017, pero finalmente el gobierno regional ha decidido que no se tomará esta decisión y que se acompasará el calendario de obras a la temporada taurina.

Esto pone en un brete a Plaza 1, que se ve obligada a seguir dando corridas sin poder explotar Las Ventas para otros usos. La vocación multidisciplinar con la que nace la UTE Simón Casas-Nautalia se ve tocada por esta decisión, ya que el coso se queda cojo desde el punto de vista mercantil desde el mismo momento en que el Ayuntamiento de la capital decide negar los permisos para la celebración espectáculos no taurinos, motivo por el cual las obras son ineludibles.

¿Cómo iba, hasta ahora, la temporada de Madrid en términos de negocio? Comparemos 2017 con 2016 para hacernos una idea:

– Antes de San Isidro 2017 se vendieron 83.000 entradas, un aumento significativo frente a las 56.000 del mismo tramo de la temporada en 2016.

– Durante la Feria del presente curso se despacharon 628.001 entradas, un leve repunte desde las 620.000 que se vendieron el pasado curso.

– En los festejos de junio que siguen al serial isidril, Las Ventas movió 57.585 espectadores en 2017 frente a los 17.000 de 2016.

Los datos de 2016 son estimativos mientras que los de 2017 son oficiales, ya que la nueva empresa del coso madrileño publica a diario los números de asistencia de la Plaza. Con estos datos encima de la mesa, podemos ver que, entre enero y junio, Las Ventas movió 693.000 espectadores en 2016 y 768.796 en 2017. Hablamos, por tanto, de un aumento del 11% que supone 75.796 entradas más. Un arranque positivo, que no supone un “big bang” pero sí confirma una línea ascendente.

Por qué los “toros a la balear” son inconstitucionales

El gobierno de Baleares lleva años intentando prohibir las corridas de toros, pero el armazón legal que brinda protección a la Fiesta ha obligado al Ejecutivo de las islas a replantear su estrategia y promover una Ley de regulación de las corridas de toros que ha sido denominada popularmente como la norma de los “toros a la balear”, por sus ridículos y obstruccionistas planteamientos, de los que se derivaría la imposibilidad práctica de celebrar festejos taurinos.

El gobierno de Mariano Rajoy se ha puesto manos a la obra y el propio ministerio de la Presidencia ha solicitado a la Dirección General de Bellas Artes, dependiente del ministerio de Cultura, que emita un informe sobre esta nueva intentona del lobby antitaurino, secundada políticamente por el PSOE balear, las confluencias de Podemos y los partidos nacionalistas del archipiélago.

El informe de Bellas Artes refiere, de entrada, varios artículos de la Constitución Española. El 44 indica que “los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura” y el 46 reza que “los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que se integran”. En el 149.1.28 se aclara que “el Estado tiene competencia exclusiva para la defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental español contra la exportación y la expoliación (…), sin perjuicio de su gestión por parte de las Comunidades Autónomas”, mientras que en el 149.2 se estipula que “sin perjuicio de las competencias que podrán asumir las Comunidades Autónomas, el Estado considera el servicio de la cultura como deber y atribución esencial”. Todo esto refuerza los argumentos legales a favor del toreo, pues descansan en principios constitucionales de vital relevancia.

A continuación, el informe encargado por Moncloa rescata sentencias constitucionales de relevancia para la cuestión competencial en materia de cultura:

  • STC 122/2014, de 17 de julio. “Hay una competencia estatal y una competencia autonómica, más que un reparto vertical, esto produce una concurrencia de competencias ordenada a la preservación y estímulo de los valores culturales”.
  • STC 177/2016, de 25 de noviembre. “El punto de partida acerca de la distribución competencial en materia de cultura es la existencia de competencias concurrentes entre el Estado y Comunidades Autónomas, tal como hemos señalado desde STC 49/1984, de 5 de abril, lo que justifica la intervención estatal en esta materia, en virtud del artículo 149.2 de la Constitución Española”.
  • STC 177/2016. “Corresponde al Estado la preservación del patrimonio cultural común, así como lo que precise de tratamientos generales o que no puedan lograrse desde otras instancias, como reflejan STC 49/1984, de 5 de abril, STC 157/1985, de 15 de noviembre, STC 106/1987, de 25 de junio, y STC 17/1991, de 31 de enero”.
  • STC 31/2010. “El artículo 127.3 del Estatuto de Autonomía de Cataluña exige un acuerdo previo con la Comunidad Autónoma en las actuaciones que el Estado realice en Cataluña, en materia de inversión de bienes y equipamientos culturales, pero no puede entenderse que el acuerdo referido sea condición necesaria e inexcusable para el ejercicio de la competencia estatal en el ámbito de la cultura. Si así se entendiera el precepto, sería inconstitucional, pues el artículo 149.2 de la Constitución Española impone expresamente al Estado la consideración del servicio de la cultura como deber y atribución esencial. Este es un mandato constitucional expreso, que implica la atribución al Estado de lo que STC 49/1984, de 5 de abril, define como “una competencia que tendrá, ante todo, un área de preferente atención en la preservación del patrimonio cultural común, pero también en aquello que precise de tratamientos generales o que hagan menester esa acción pública cuando los bienes culturales pudieran no lograrse desde otras instancias”. Y concluye STC 31/2010 que ese es un mandato “a cuya satisfacción viene obligado el Estado de manera indubitada y que no admite actuación que la impida o dificulte por parte de las Comunidades Autónomas”.
  • STC 177/2016. “La conservación de la tradición de las corridas de toros ya fue destacada por la Ley 10/1991, de 4 de abril, cuya exposición de motivos pone de relieve la dimensión cultural de las corridas de toros, determinante de su relación con la competencia estatal de fomento de la cultura (artículo 149.2 de la Constitución Española), un aspecto igualmente destacado en la Sentencia de la Sección Sexta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de 20 de octubre de 1988, que subraya la conexión existente entre la Fiesta de los Toros y el Patrimonio Cultural de España”.

A continuación, el informe de la Dirección General de Bellas Artes habla de la Ley 18/2013, cuyo artículo 1 “entiende por Tauromaquia el conjunto de conocimientos y actividades artísticas, creativas y productivas, incluyendo la crianza y selección del toro de lidia, que confluyen en la corrida de toros moderna y el arte de lidiar, expresión relevante de la cultura tradicional del pueblo español. Por extensión, se entiende comprendida en el concepto de Tauromaquia toda manifestación artística y cultural vinculada a la misma” y cuyo artículo 2 establece que  “la Tauromaquia forma parte del Patrimonio Cultural digno de protección en todo el territorio nacional”. Además, el artículo 3 indica que “los poderes públicos garantizarán la conservación de la Tauromaquia y promoverán su enriquecimiento, de acuerdo con lo previsto en el artículo 46 de la Constitución Española”. Y el artículo 5 establece la competencia de la Administración General a la hora de “garantizar la conservación y promoción de la Tauromaquia”.

¿Qué ocurre con las intentonas de modificar el espectáculo para hacerlo inviable y/o alterarlo de forma drástica? Aquí tiene especial relevancia la Sentencia del Tribunal Constitucional que tumba la prohibición de los festejos taurinos en Cataluña (STC 177/2016, de 25 de noviembre). El Alto Tribunal resuelve en este fallo tan esperado en contra de la abolición de las corridas en dicha región: “la norma autonómica, al incluir una medida prohibitiva de las corridas de toros menoscaba las competencias estatales en materia de cultura, en cuanto que afecta a una manifestación común e impide en Cataluña el ejercicio de la competencia estatal dirigida a conservar esa tradición cultural”. La sentencia determina que es inconstitucional la prohibición de “las corridas de toros y los espectáculos con toros que incluyan la muerte del animal y la aplicación de las suertes de la pica, las banderillas y el estoque”. Esta interpretación gramatical no da lugar a dudas: por tanto, no cabe alterar la corrida, eliminando cualquiera de sus tercios. De hecho, el informe elaborado a petición del equipo del presidente Rajoy indica también que “la existencia de tradiciones culturales taurinas como la portuguesa, en la que se lancean y ponen banderillas a los toros, pero la muerte del toro no se produce en la Plaza, sino en los corrales, es irrelevante para nuestro caso, puesto que lo definido como Patrimonio Cultural digno de protección es la corrida de toros moderna como expresión de la cultura tradicional del pueblo español”.

Además, el documento apunta que “el carácter nacional del espectáculo taurino exige una regulación uniforme, al menos en los aspectos esenciales, de la corrida de toros moderna, reservada al ámbito normativo estatal. Esa necesidad de regulación común viene reconocida por el Tribunal Supremo en varias sentencias (STS 20 de octubre de 1988, por ejemplo, señala que la normativa regional no puede “degradar” o “desvirtuar” los “aspectos esenciales” de la corrida; Real Decreto 145/1996, que actualiza el Reglamento de Espectáculos Taurinos, señala que su objetivo es “crear y poner en práctica los instrumentos administrativos que garanticen tanto la pureza y la integridad de la Fiesta de los Toros como los derechos de cuantos intervienen en los espectáculos taurinos o los presencian”; además, sus artículos 68 a 86 “configuran un espectáculo en el que se reglamenta el empleo de picas, banderillas y estoque, durante los tres tercios de que consta la lidia, y desembocando en la muerte del animal, mientras que los artículos 63 a 67 regulan las características de pullas, banderillas, estoques, rejones… que se emplean en las distintas suertes del toreo a pie y a caballo”).

Cabe recordar, por otro lado, que la Ley 10/2015, de 26 de mayo, regula la salvaguardia del Patrimonio Cultural inmaterial con menciones explícitas a la tauromaquia, tanto en el preámbulo como en su disposición final sexta. Esta norma debe ser explorada para blindar los toros (explicamos los motivos aquí) aunque el informe de Bellas Artes no incide mucho en ella, quizá un error por parte del equipo jurídico que elaboró un documento que, salvo en esta omisión, resulta muy acertado.

OTRAS CONSIDERACIONES DEL INFORME

  • Sobre la propuesta de limitar el número de reses lidiadas: “no existe número mínimo o máximo normativamente establecido de reses a lidiar” (de hecho, “no son extraños festejos en los que uno de los diestros intervinientes decide “regalar” la lidia de un ejemplar adicional asumiendo el coste económico del animal”), pero “lo más habitual corresponde a la lidia de seis reses por espectáculo, circunstancia que ha llegado a configurar hasta una frase hecha del lenguaje popular, 6 toros 6“. Así, “la casuística sobre este punto es tan variada y flexible que hay que entender que los usos tradicionales del espectáculo determinan la libertad del organizador del mismo para fijar el número de animales del festejo, sin que pueda imponerse normativamente un número máximo de reses a lidiar en estos festejos”. Así, restringir esta libertad “vulnera la Ley 18/2013, que regula la Tauromaquia como Patrimonio Cultural, así como el artículo 38 de la Constitución Española, referido a la libertad empresarial, y el artículo 149 de la Constitución Española, en su punto 149.1.28 y en el apartado 149.2″.
  • Sobre la pretensión de limitar a diez minutos la participación de los toros en los festejos: “choca frontalmente con las competencias estatales de determinar la regulación común de las reglas técnicas y de arte uniformes de las corridas de toros, que evitan su degradación e impiden que resulte desvirtuada en sus aspectos esenciales, como indica el artículo 149 de la Constitución Española”.
  • Sobre la intentona de prohibir la prohibición del uso de caballos: choca con STC 177/2016, sentencia del TC que tumbó la prohibición catalana, al constituir la suerte de varas “una de las modalidades de la corrida de toros moderna”.
  • Sobre la propuesta de plantear un reconocimiento “físico y psíquico del animal”: se entiende como una “pintoresca exigencia” que, “más que una manifestación de la competencia autonómica, la citada condición no supone más que la introducción de una mera administrativa”, lo que también sería inconstitucional, en virtud de STC 177/2016.
  • Sobre la limitación de asistencia a menores de edad: la Ley 10/1991, sobre potestades administrativas en materia de espectáculos taurinos, no establece prohibición alguna. El Tribunal Supremo, en su sentencia STS 1993/9377, de 18 de diciembre de 1993, ha reforzado el derecho de asistencia de los menores de edad, al declarar derogada la prohibición que en su día estableció el Real Decreto 2641/1929, de 21 de diciembre, durante la Dictadura del general Primo de Rivera. La derogación se hizo efectiva precisamente con el Reglamento de Espectáculos Taurinos aprobado en el Real Decreto 176/1992, de 28 de febrero. Pero, además, la Ley 18/2013 habla de garantizar el derecho de todos los ciudadanos al acceso a las diferentes manifestaciones de la Tauromaquia (artículo 5). De modo que resulta ilegal la prohibición de acceso a menores de edad.
  • Sobre la posibilidad de exigir que solo se lidien ganaderías de la zona: “supone una vulneración del principio de libertad de empresa (artículo 38 de la Constitución Española) y del principio de unidad de mercado (artículo 139 de la Constitución Española). Este último punto viene también reforzado por la Ley 20/2013, de 9 de diciembre, que garantiza la unidad de mercado y establece que “ninguna autoridad puede obstaculizarla directa o indirectamente”, en aras de la “igualdad de condiciones básicas para el ejercicio de la actividad económica” (artículo 1.2). Según STC 64/1990, ignorar estos puntos supondría crear “obstáculos que no guardan relación y son desproporcionados” para la libertad de empresa en el sector. De hecho, como pregunta el informe con ironía, “¿entraría dentro de las competencias de las comunidades en materia de cultura la determinación de contratar obligatoriamente a los actores más cercanos al teatro o cantantes más cercanos a las salas de conciertos?”.
  • Sobre el impedimento de usar los chiqueros: el informe entiende que se trata de “trabas administrativas injustificadas” y recuerda que el manejo de los toros está regulado en los artículos 50 a 53 del Reglamento Estatal de Espectáculos Taurinos, que además incluye en su artículo 28 la exigencia de una “certificación veterinaria” que acredite que “corrales, chiqueros, cuadras y desolladores reúnen las condiciones higiénicas y sanitarias adecuadas”).  El Reglamento habla explícitamente del establecimiento de lotes (artículo 59.1) y del enchiqueramiento tras el apartado (artículo 59.2).

Récord de audiencia para la novillada de Roquetas de Mar

El sábado 10 de junio se celebró en Roquetas de Mar la tercera de las novilladas sin caballos que coordina la Asociación Andaluza de Escuelas Taurinas Pedro Romero. El festejo fue retransmitido por Canal Sur, que sumó una cuota de pantalla del 11,9% con un total de 223.000 espectadores. Es el récord logrado por el ciclo de 2017 desde su estreno en mayo.

Pablo Lozano: “La taquilla se está moviendo bastante para la corrida de Aranjuez”

La primera Plaza de Toros de Aranjuez fue construida en 1760. Casi cuatro décadas después, en 1796, el rey Carlos IV encargó una ambiciosa ampliación que fue presentada al público el 14 de mayo de 1797, con una corrida a la que acudieron el propio monarca y su esposa, María Luisa de Parma. El coso fue destruido por un incendio en 1809, en plena Guerra de la Independencia, pero Fernando VII ordenó su reconstrucción en 1829.

El coso tenía entonces 9.000 localidades, duplicando la población del Real Sitio. Ya entonces quedó claro que aquella plaza no era una plaza cualquiera, sino que estaba llamada a convertirse en un coso especial. Así lo entiende Pablo Lozano, que se ha entrevistado con La Economía del Toro para poner en valor el cartel que, el próximo 30 de mayo, reúne en Aranjuez a Pepe Luis Vázquez, Morante de la Puebla y Julián López El Juli.

“Estamos en Aranjuez por motivos sentimentales. Es una plaza que llevó muchos años Manolo Lozano. Aquí me hice aficionado. Desde niño disfruté mucho en las corridas que se celebran en esta plaza. Aquí hay tradición de grandes carteles. El marco es incomparable y apela al gusto por el toreo eterno. Por tanto, en nuestro rol de empresarios, hay una cierta ambición bohemia, pues hablamos de una plaza con mucha historia y mucha solera, aunque también hay una ilusión, que es la de mantener la llama viva y seguir haciendo de Aranjuez un punto de referencia para la Fiesta”, explica.

¿Es fácil dar toros un 30 de mayo en pleno San Isidro? “No necesariamente, porque Madrid se llena de grandes aficionados que viajan desde todo el mundo y quieren ver lo mejor de lo mejor. Eso nos facilita la llegada de público. Es cierto, eso sí, que San Isidro puede perjudicar a Aranjuez cuando se programan corridas fuertes en la capital y en Real Sitio, pero este año hay que resaltar la sensibilidad de la empresa de Las Ventas, que ha organizado un festejo menor en esa fecha”, señala.

Hablando de los protagonistas del cartel, Pablo Lozano subraya que el objetivo era “darle a esta fecha el mayor atractivo posible. Cada corrida de San Fernando está concebida como un evento único. Este año tiene sentido que pase por aquí Pepe Luis, en su temporada de reaparición. En la memoria está la legendaria faena que firmó aquí su padre, en 1949, con “Manchonero”, un gran toro de Carlos Núñez. Junto a Pepe Luis, dos máximas figuras como Juli y Morante, que el año pasado tuvieron un mano a mano muy interesante en esta plaza. El aficionado volverá con buen sabor de boca después del recital que dieron ambos”.

Cada torero ha escogido los toros de su ganadería, lo que ha generado cierta polémica en determinados ambientes. Lozano puntualiza que “esta corrida es singular, es un acontecimiento especial, y por tanto hay que entenderlo como un sueño en el que lo que buscamos es el buen gusto en el toreo. Le preguntamos a los tres por la ganadería que les apetecía y cada uno de ellos, como artistas que son, nos dio un hierro distinto. Es normal: cada torero es distinto y busca desarrollar un concepto distinto. Por eso optamos por esta solución, para potenciar el nivel artístico y ofrecer el mejor toreo posible, con lotes de Juan Pedro Domecq, Núñez del Cuvillo y Garcigrande”.

¿Responde la afición? La respuesta es afirmativa: “Aranjuez va a buen ritmo de venta de entradas y de reservas. Se está moviendo bastante la taquilla. Y habrá arreón en las horas previas, porque muchos aficionados vienen el mismo día del festejo, para aprovechar la gastronomía, los restaurantes… y, por supuesto, la cultura, el entorno, la arquitectura y todo el patrimonio histórico de esta ciudad”.

Toledo, Pontevedra… y Alcurrucén

Aprovechamos la charla con Pablo Lozano para hablar de otros cosos vinculados a su legendaria casa: “con Toledo estamos razonablemente satisfechos. Cogimos la plaza en una situación muy complicada y muy difícil, por exceso de oferta, por haber dado toros sin ton ni son. Históricamente, el Corpus no ha sido una Feria: es un acontecimiento único y debe reunir a lo mejor del escalafón. Por tanto, apostamos por respetar esa tradición y ese día nos volcamos con darle lo mejor a la ciudad, que ese día reúne a mucha gente. Otra cita importante en el primer tramo de la temporada es Pontevedra, donde mi tío Eduardo se encarga de todo. Es una plaza que evoca lo mejor de Pontevedra, porque su público acude a disfrutar, a emocionarse, a sentir el toreo. Los profesionales siempre me dicen que allí se sienten muy toreros. Y Albacete es una cita muy importante, sobre todo este 2017 que se cumple el centenario del coso”.

Antes de despedirnos, toca hablar de la corrida de Alcurrucén en Madrid, que lidiaron dos toreros vinculados con la casa Lozano (El Juli y Álvaro Lorenzo, que confirmaba su alternativa). El encierro fue de lo más completo y posibilitó la Puerta Grande de Ginés Marín. Nuestro entrevistado habla de la tarde “con una satisfacción especial, porque ir a Madrid siempre es un reto y, aunque la corrida no fue perfecta, sí fue muy completa y transmitió mucho de principio a fin. Además, era una corrida bien hecha, con el peso y el trapío adecuado para Las Ventas. En cuanto a los toreros, los tres estuvieron francamente bien. El Juli demostró por qué está en el sitio en el que está. No fueron solo dos faenas sino que fueron dos auténticas lecciones, dos conceptos sólidos de tauromaquia. Tenía asegurada la Puerta Grande, lástima que se esfumó con la espada. El lote de Lorenzo daba menos opciones al triunfo, su primero tenía algunos defectos y su segundo se paró muy pronto, pero quedó patente su evolución tan prometedora. Y Ginés Marín tuvo un excelente lote, su primero ya dio mucho juego y su segundo fue el toro de la tarde. Nos sorprendió la fijeza con la que salió, pese al tono frío que suele tener este encaste de salida. En resumen, una gran tarde”.

Las cifras de Joselito Adame en México: 217.000 espectadores y un impacto de 8,6 millones

Joselito Adame se ha consolidado como uno de los toreros más importantes del escalafón, gracias a la solvencia con la que ha respondido en sus compromisos europeos, pero también en virtud de su capacidad para llevar al público a las plazas de americanas.

La Economía del Toro ha estudiado las cifras de Adame durante su última campaña en tierras mexicanas y peruanas. Para lograr la mayor fiabilidad posible, los datos estimados por esta plataforma han sido cotejados con empresarios, periodistas y profesionales del mundo del toro que conocen de primera mano la realidad de la Fiesta en América.

A lo largo de casi treinta festejos, los carteles en los que se anunció el torero hidrocálido convocaron una asistencia cercana a los 217.000 espectadores, cifra comparable a las que manejan las grandes figuras en Europa. El aforo cubierto en los festejos evaluados alcanzó, de media, los 7.750 espectadores por tarde.

Los veintiocho compromisos de Adame en México tuvieron un impacto económico directo de 5,2 millones de euros. Como no podía ser de otra forma, el cargo en taquilla fue especialmente elevado en sus tres comparecencias en la Plaza México, carteles que reunieron a 66.000 asistentes y dejaron alrededor de 1,6 millones de euros en la taquilla del embudo de Insurgentes.

Las reinversiones empresariales necesarias para organizar los festejos tuvieron un efecto multiplicador sobre la economía mexicana, añadiendo otros 3,4 millones de euros de impacto al periplo de Adame por tierras aztecas. De manera que, considerando el movimiento directo y también el inducido, hablamos de un total de 8,6 millones de euros.

Adame empezó su temporada americana en Pachuca, el 16 de octubre del pasado año 2016. Sus últimas comparecencias han sido en la Feria de San Marcos de Aguascalientes y en la plaza de toros de Puebla. A lo largo de los últimos años, Adame viene compaginando su temporada europea con compromisos puntuales en México.

A estas cifras hay que sumarle el movimiento indirecto que generan los toros en sectores como la hostelería, el transporte o la restauración.